Hilo de Ariadna

Castillo de Praga - El callejón dorado (Zlatá ulička)

La callecita que se encuentra entre la Torre blanca y la Torre de Dalibor está formada por casitas de colores que parecen de cuento. Estas humildes moradas surgieron en los arcos de la fortificación del castilo a fines del siglo XVI, y siguieron habitándose hasta la Segunda Guerra Mundial. El aspecto actual se debe a una reconstrucción de 1955, y hace poco se han preparado en las casitas exposiciones sobre la vida en esa localidad en los últimos cinco siglos. En la casa n° 22 trabajó Franz Kafka entre 1916 y 1917. El callejón dorado es parte de la visita general al Castillo de Praga.

Castillo de Praga - El callejón dorado (Zlatá ulička), Zlatá ulička, Praha 1 - Hradčany, 119 08
Web: http://www.hrad.cz, http://www.kulturanahrade.cz, e-mail: tourist.info@hrad.cz
tel.: +420224372423

Horario de apertura

Noviembre – Marzo

Toda la semana
09.00 – 16.00

Abril – Octubre

Toda la semana
09.00 – 17.00

Callejón del Oro ENTRADA

  • La visita se incluye en la entrada al Circuito A y B de visita al Castillo de Praga.
  • Tarifa completa de entradas aquí


Después de la hora de cierre el acceso es libre, sin visitas en el interior de las casitas. 

Una exposición permanente en nueve de las 16 casitas documenta la vida en el Callejón los últimos cinco siglos.
Todas las salas tratan de personas reales (excepto los alquimistas, que son inventados) que vivieron en el interior desde el siglo XVI hasta los años 50 del siglo XX. Por ejemplo, los hogares de los primeros habitantes, los arqueros rojos que defendían las murallas del Castillo, talleres de los orfebres, tabernas, casitas de las herbolarias, el hogar de la famosa adivina y echadora de cartas Matilda Průšová, o del historiador aficionado del cine el señor Kazdy, quien escondió de los nazis en el Callejón copias de las películas checas de la época.
En las demás casitas hay tiendas de recuerdos hechos a mano, como juguetes de madera, marionetas, cerámica, figuras de plomo, joyas y tiendas de libros que nos remiten al habitante más famoso del Callejón: Franz Kafka. 

Pequeño café

El pasadizo defensivo
pasa por encima de los tejados de las casitas y está oculto tras el muro de piedra de la fortificación. Lo que antes fue un pasadizo vacío hoy está flanqueado de armaduras de caballero 

Acceso desde la Torre Blanca o por abajo desde la casita verde cercana a Daliborka (la torre en el extremo oriental del Callejón del Oro).

La Torre Blanca (Bílá věž) cierra el extremo occidental del Callejón del Oro.
Concebida como torre defensiva, sirvió de prisión hasta 1586. Aquí cumplieron condena sobre todo reos de condición aristocrática. El último prisionero salió de la Torre Blanca en 1743.
Hoy los visitantes pueden ver un taller de alquimista. Sin embargo los alquimistas nunca vivieron en el Callejón del Oro.

El Callejón del Oro pasó por un año de reconstrucción y se reabrió el 1.6.2011.

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Historia del edificio

Más o menos a la mitad de la calle Jiřská se dobla a la izquierda para entrar al pintoresco Callejón de Oro. Se llamaba también Callejón de los Orfebres, posiblemente por sus habitantes de tiempos pasados. El callejón se extiende a lo largo de las fortificaciones romanas y de gótico tardío en el lado norte del Castillo. Dentro de los arcos de la muralla de defensa, erigida alrededor del año 1500 por Benedikt Ried, se construyeron pequeñas casitas, por encima de las cuales se divisa la cima del muro. El espacio bajo el tejado forma un pasillo de defensa que comunica a la Torre Blanca con la torre de Daliborka. En el siglo XVI las casitas servían como viviendas provisionales y durante el reinado de Rodolfo II estaban habitadas por los guardianes del castillo. Más tarde proporcionaban cobijo a gente pobre. En 1917 Franz Kafka usaba la casa No. 22 como su despacho y en la casita 12 solían reunirse escritores y poetas (František Halas, Jaroslav Seifert, Vítězslav Nezval, de visita a Jiří Mařánek). De aquí se puede acceder a la terraza de las fortificaciones de estilo gótico tardío que se encuentra entre Daliborka y la Torre Negra. Las casitas dejaron de servir como viviendas después de la Segunda Guerra Mundial. El Callejón de Oro pasó por una reconstrucción meticulosa entre los años 2010 y 2011. Una exposición permanente en nueve de las 16 casitas sirve en la actualidad para ilustrar la vida en el callejón durante los últimos cinco siglos. Todas las habitaciones cuentan historias de personas reales (con excepción de los alquimistas, que son ficticios) que vivieron en ellas desde el siglo XVI hasta los años 50 del siglo XX, reconstruyendo por ejemplo la vivienda de los habitantes originales del callejón – los llamados arqueros rojos, guardianes de las puertas del Castillo, o un taller del orfebre, una taberna, la casita de una herbolaria, casa de la famosa clarividente y adivina de Praga, Matylda Průšová, o del aficionado a la historia de cine, señor Kazda quien escondía de los nazis en el callejón copias de las películas contemporáneas checas.

Las demás casas fueron convertidas en tienditas de recuerdos hechos a mano, como juguetes de madera, marionetas, cerámica, figuritas de estaño, joyas, y una tienda de libros relacionados al habitante más famoso del callejón, Franz Kafka.

En el lado oeste del Callejón se encuentra la torre cilíndrica Torre Blanca, cuya planta baja servía como mazmorra, cámara de tortura y prisión. El alquimista Edward Kelly estuvo encarcelado en ella. Se usaba como prisión hasta mediados del siglo XVIII.

 

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