Hilo de Ariadna

Palacio Martinický (Martinický palác)

El edificio puede considerarse como una de las más hermosas construcciones de la segunda mitad del siglo XVI. El exterior del palacio está decorado ricamente con figuras esgrafiadas, y los interiores custodian un maravilloso artesonado renacentista. Es curioso que las habitaciones tengan la misma disposición y estructura que el Palacio real del Castillo de Praga, pero todo a escala reducida a la mitad.

Palacio Martinický (Martinický palác), Hradčanské náměstí 8, Praha 1 - Hradčany, 118 00
Web: http://www.martinickypalac.cz, e-mail: office@martinickypalac.cz
tel.: +420777798040, +420775120667

Precio de la entrada

básico

150 CZK

reducido

75 CZK

familiar

350 CZK

Historia del edificio

El palacio de cuatro alas se encuentra al final de la calle Kanovnická y su fachada principal se orienta a la plaza Hradčanské náměstí. El palacio Martinický pertenece entre las obras renacentistas más hermosas de Praga de la segunda mitad del siglo XVI.

Obra y propietarios
En el lugar de varias casitas que pertenecían a dignatarios eclesiásticos de diversos cargos, después del gran incendio de Hradčany y Ciudad Pequeña en el 1541, Ondřej Teyfl z Kinsdorfu a Zeilberku construyó una residencia con jardín que sería base del futuro palacio. En el año 1583 vendió la casa a Jiří Bořita z Martinic na Smečně, quién inició una reconstrucción enérgica. Hizo ampliar el edificio y decorar la fachada con un frontón dividido. En el año 1618 interrumpió los trabajos la conocida defenestración en el Castillo de Praga cuando nobles y burgueses furiosos arrojaron de las ventanas de la cancillería a los dos gobernadores imperiales del Reino Checo Vilém Slavata z Chlumu y propietario del palacio Martinický Jaroslav Bořita z Martinic junto con su escribano para vengarse de sus intrigas y adulonería ante la Viena imperial. Como por milagro escaparon sin lesiones pero para algún tiempo tuvieron que huir del país. Después siguió la reconstrucción y acabado de la obra ya en el estilo de barroco temprano. El palacio creció en un piso, fue concluida el ala de norte con la gran sala, instalaron techos pintados de vigas y en la fachada principal apareció el portal semicircular con revestimiento de piedra y encima de él se instaló una placa del mármol rojo con el escudo de los condes Martinic. El escudo contiene tallos de nenúfar con raíces y una estrella. Tan sólo a finales del siglo XX se descubrió cómo Jaroslav Bořita z Martinic celebraba a sí mismo acabando la construcción del palacio Martinický con el mismo ordenamiento proporcional y espacial como el Palacio Real en el Castillo, sólo disminuido a mitad. Construyó para sí y sus descendientes una copia disminuida del Palacio Real, donde gobernaba con Slavata, como símbolo de su poder y salvación milagrosa. La familia Martinic se extinguió en el año 1788 y la nueva dueña sólo se quedó con una espaciosa vivienda y el resto del espacio lo hizo reconstruir a veinticinco pisos de alquiler en busca de la ganancia. Dividió con una planta más también la gran sala. Por suerte, su aspecto se ha conservado en un conjunto de dibujos precisos, así que no era difícil su recuperación durante la posterior reconstrucción. Otros cambios hechos en el 1840 por el constructor Jan Heger condujeron al establecimiento del horno de panadería, taller de cerrajero y otras intervenciones inconvenientes, así que a principios del siglo XX el palacio se encontraba en un estado bastante devastado. Antes de la reconstrucción general del edificio ya vivían allí 70 familias y por ejemplo, la pequeña capilla casera se usaba como despensa. En los años 50 se realizaron reparaciones parciales y se aseguraron los esgrafiados antes de la reparación definitiva. En los años 1967 - 72 se procedió por fin a la reconstrucción general del edificio bajo la dirección del arquitecto Zdeněk Hölzel para fines del Departamento del Arquitecto Principal de la Ciudad de Praga.

Esgrafiados
Los exteriores del palacio fueron decorados abundantemente por esgrafiados de figuras que ocupan la superficie de unos 800 m2. En la fachada se presentan episodios de la vida de José de Egipto, por ejemplo, José ante el faraón o su huida de la mujer de Putifar, el rey David y otros. Los esgrafiados en el lado este del patio representan la vida de Sansón y hazañas de Hércules.

Interiores
No obstante, la mayor sorpresa esperó a los restauradores en los interiores del palacio. Casi en todas las habitaciones descubrieron conservados techos renacentistas de vigas, en total unos 1400 m2. Entre las vigas fueron pintados unos miles de campos rectangulares con imágenes alegóricas de la vida de animales, pájaros, cuentos de hadas, sin que un motivo se repitiera. En 520 campos se presenta con pincel en madera una serie complete de refranes y moralejas. Los techos se conservaron en tan buen estado también gracias a la orden de José II, pues éste debido a incendios frecuentes ordenó revestir los techos de junco y revoque. En las paredes del palacio se encontraron también muchos frescos, entre ellos las más interesantes son las figuras de Adán y Eva en tamaño natural pintadas según el modelo de Albrecht Dürer. En la sala ceremonial se ven en 43 campos del techo artesonado alegorías pintadas de la Iglesia y banquetes bíblicos como las Bodas en Caná o Banquete del Mendigo. También la capilla tiene el techo decorado con motivos bíblicos que se pintaron con una técnica poco habitual, témpera en el revoque. Las pinturas en las paredes incluidas diversas composiciones de paisajes representan un traspaso del renacimiento al barroco. En el patio se restauró el pozo, cuya jaula es obra de Josef Vitvar.

 

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